Por lo general, el término Internet de las Cosas se refiere a escenarios en los que la conectividad de red y la capacidad de cómputo se extienden a objetos, sensores y artículos de uso diario que habitualmente no se consideran computadoras, permitiendo que estos dispositivos generen, intercambien y consuman datos con una mínima intervención humana. Sin embargo, no existe ninguna definición única y universal.
Es un sistema en el internet conectado al mundo físico a través de sensores ubicuos ( en todas partes) IoT, se enfoca en los dispositivos, no existe interacción humana la conexión es de maquina a maquina, las posibilidades son infinitas.
El concepto de combinar computadoras, sensores y redes para monitorear y controlar diferentes dispositivos ha existido durante décadas. Sin embargo, la reciente confluencia de diferentes tendencias del mercado tecnológico está permitiendo que la Internet de las Cosas esté cada vez más cerca de ser una realidad generalizada. Estas tendencias incluyen la conectividad omnipresente, la adopción generalizada de redes basadas en el protocolo IP, la economía en la capacidad de cómputo, la miniaturización, los avances en el análisis de datos y el surgimiento de la computación en la nube.
Las implementaciones de la IoT utilizan diferentes modelos de conectividad, cada uno de los cuales tiene sus propias características. Los cuatro de los modelos de conectividad descritos por la Junta de Arquitectura de Internet incluyen: Device-to-Device (dispositivo a dispositivo), Device-to-Cloud (dispositivo a la nube), Device-to-Gateway (dispositivo a puerta de enlace) y Back-End Data-Sharing (intercambio de datos a través del back-end). Estos modelos destacan la flexibilidad en las formas en que los dispositivos de la IoT pueden conectarse y proporcionar un valor para el usuario.
Si las tendencias y proyecciones sobre el desarrollo de la IoT se convierten en realidad, esto podría obligar un cambio de mentalidad con respecto a las implicancias y problemas en un mundo donde la interacción más frecuente con Internet provendrá de la interacción pasiva con objetos conectados y no de una interacción activa con el contenido. La potencial realización de este resultado —un “mundo hiperconectado”— es una prueba de la naturaleza de propósito general de la propia arquitectura de Internet, que no impone limitaciones inherentes a las aplicaciones o servicios que pueden hacer uso de la tecnología.
Se analizan cinco áreas temáticas clave de la IoT para explorar algunos de los desafíos y cuestiones relacionadas con la tecnología más urgentes.
Si bien en el contexto de la tecnología de la información las consideraciones de seguridad no son nuevas, los atributos de muchas implementaciones de la IoT presentan desafíos de seguridad nuevos y únicos. Hacer frente a estos desafíos y garantizar la seguridad en los productos y servicios de la IoT debe ser una prioridad fundamental. Los usuarios deben poder confiar en que los dispositivos de la IoT y los servicios de datos relacionados serán seguros y estarán libres de vulnerabilidades, especialmente a medida que esta tecnología sea más difundida y se integre a nuestra vida diaria. Los dispositivos y servicios de la IoT poco seguros pueden servir como potenciales puntos de entrada de ataques cibernéticos y exponer los datos de los usuario al robo al dejar flujos de datos con una protección inadecuada.
La naturaleza interconectada de los dispositivos de la IoT significa que cada dispositivo mal asegurado conectado a Internet podría afectar la seguridad y la resistencia de Internet a nivel global. Este desafío se ve amplificado por otras consideraciones, como el despliegue a gran escala de dispositivos homogéneos, la capacidad de algunos dispositivos de conectarse automáticamente a otros y la posibilidad de que estos dispositivos sean desplegados en entornos no seguros. Por principio, los desarrolladores y usuarios de dispositivos y sistemas de la IoT tienen la obligación colectiva de asegurar que no estén exponiendo a los usuarios y la propia Internet a daños potenciales. Por lo tanto, se necesitará un enfoque colaborativo para desarrollar soluciones eficaces y adecuadas ante los desafíos de seguridad de la IoT, soluciones que se adapten bien a la escala y complejidad de los problemas.
El potencial de la Internet de las Cosas depende de estrategias que respeten las opciones de privacidad individuales correspondientes a un amplio espectro de expectativas. Los flujos de datos y la especificidad que permiten los dispositivos de la IoT puede liberar un valor único e increíble para los usuarios, pero las preocupaciones con respecto a la privacidad y los potenciales daños podrían dificultar la adopción plena de la Internet de las Cosas. Esto significa que los derechos de privacidad y las expectativas con respeto a la privacidad de los usuarios son esenciales para asegurar la confianza de los usuarios en Internet, en los dispositivos conectados y en los servicios relacionados.
De hecho, la Internet de las Cosas está redefiniendo el debate sobre las cuestiones de privacidad, ya que muchas implementaciones pueden cambiar drásticamente las formas en que se recogen, analizan, emplean y protegen los datos personales. Por ejemplo, la IoT amplifica las preocupaciones sobre el potencial de una mayor vigilancia y seguimiento, la dificultad de poder optar por no ser incluidos en ciertas recolecciones de datos y la potencia que tiene la agregación de los flujos de datos de la IoT para obtener retratos digitales detallados de los usuarios. Si bien estos desafíos son importantes, no son imposibles de superar. Para aprovechar las oportunidades, se deberán desarrollar estrategias para respetar las opciones de privacidad individuales considerando un amplio espectro de expectativas, sin dejar de fomentar la innovación en nuevas tecnologías y servicios.